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LA OFERTA Y LA DEMANDA

 

Raramente se ha logrado comprender la oferta y la demanda. Positivamente hay abundante oferta, pero la demanda tiene que ser estipulada antes de que la Ley del Universo le permita surgir a la expresión y uso del individuo.El individuo, ya que tiene libre albedrío, debe hacer la petición o la demanda conscientemente y con plena determinación, y verá como no puede dejar de expresarse no importa lo que sea, siempre que el individuo mantenga una conciencia resuelta y sin debilidades.

Si vamos a un comercio y demandamos la mercadería que necesitamos seremos atendidos y seremos cubiertos de nuestra necesidad, pero primero debemos pedir lo que requerimos, esperar que el vendedor lo encuentre y luego pagar por ella. También corremos el riesgo que eso que buscarnos, por el momento no se encuentre en stock y no quedar satisfechos con la respuesta.

Bueno, como es arriba es abajo, solo que arriba, por el momento, con mas perfección. La oferta existente en el Reino del Cielo es abundante, variada, siempre presente, siempre dispuesta, si esto es así, y lo es, que sucede entonces, nuestras llamadas parecerían no siempre ser atendidas y respondidas?

No será la demanda la que esta fallando en conectarse con la oferta y crear el canal a través del cual descienda la respuesta?

Si en la Tierra al comerciante una hermana le dice: Por favor deme un par de medias blancas finitas... mmmmm, no; puedo tener frío, mejor que sean gruesas... mmmmm, ¿serán de buena calidad?, mejor me aseguro zoquetes de lana... o...; En un momento dado el vendedor por dispuesto que este no sabrá que esta buscando y le dirá algo así como: Puede aclararme que en realidad desea, porque de otra forma no puedo atenderla. Así como la falta de contundencia en la demanda de algo físico, hace que nuestra atención se retrase, que perdamos tiempo en el negocio y que al final no obtengamos lo que realmente es necesario, así sucede con las demandas espirituales cuando nuestras dudas o interferencias retrasan o cortan el descenso de aquello que hemos demandado y que en el Cielo de seguro se encuentra en stock ilimitado.

 

Cuando demandemos un bien que estemos necesitando hagámoslo como dice el Maestro, con conciencia resuelta de que la Ley del Suministro actúa y que ninguna llamada queda sin respuesta, esa conciencia resuelta es aquella que mantiene a los vehículos en Paz, sin ansiedades por la manifestación, sin elucubraciones de cuando o como llegará, de si lo merecemos o no, de si habremos sido escuchados o justo hubo un cortocircuito en las Líneas Celestiales.

El único cortocircuito posible es en las Líneas humanas de no pedir en Paz, con Armonía, con Fe.

La respuesta a la demanda ya esta lista aun antes de que la demanda se eleve. ¿Por qué?, Porque nuestro Padre nos conoce, sabe que necesitan cada uno de sus hijos y ya nos ha provisto de todo cuanto sea requerido para nuestra evolución. El Almacén Divino esta al alcance de todo ser determinado lo suficiente, constante lo suficiente, firme lo suficiente, como para saber que es escuchado y sostener su demanda con Paz.

Si necesitamos dinero demandémoslo, pero mientras esperarnos la respuesta no digamos soy pobre, porque no es verdad y porque estaríamos calificando y atrayendo esa pobreza que necesitamos revertir a través de la abundancia de Dios, la Divina Presencia.

Si necesitamos curación, y la demandamos, no digamos luego, estoy enfermo, esto cortaría el descenso de la Curación Divina. Y así todo lo demás.

La demanda compele la respuesta. Aprendamos a pedir, a esperar y a agradecer antes aún de haberlo visto manifestado.

Si necesitamos alguna cosa material, Por Ej.: dinero, y un amigo nos dice, despreocúpate, esta tarde te lo traigo y me lo devolvés cuando puedas. Nos embarga un sentimiento de gratitud y tranquilidad saber que la solución está en unas horas, aunque todavía no tengamos ese dinero en la mano. ¿Por qué, entonces cuando le pedimos a nuestra Divina Presencia, vamos a seguir como si nadie nos hubiera escuchado?...

Nuestra actitud en la demanda determinará el tiempo, la cantidad y la certeza de la respuesta que sin dudas será mucho mas efectiva.

No es correcto pedir y en vez de sostener la atención en conexión con aquella respuesta que esperamos, volver a centrarnos en la apariencia de lo que nos parece en falta. La actitud correcta es sostenernos en la Fe de que nuestra Divina Presencia ya nos esta proveyendo de todo cuanto requiramos y como siempre... aun más, y en todo momento actuar acorde a alguien que espera algo bueno que ya esta en camino. ¿Qué necesitamos para obtener una mejor calidad de vida? A demandarlo con Fe!!!

 

Afirmación sugerida por el Maestro Saint Germain:

"Yo Soy la gran opulencia de Dios hecha visible para mi uso correcto ahora y siempre".


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ACTUALIZADA
27-06-1999